La vuelta del campeón mundial al club de sus orígenes genera entusiasmo, pero también plantea retos en una Rosario marcada por la violencia y la inseguridad.

Ángel Di María, tras 18 años en el fútbol europeo, ha decidido regresar a Rosario Central, el club donde inició su carrera profesional. Este retorno, más allá de lo deportivo, representa un símbolo de esperanza para una ciudad que enfrenta serios problemas de violencia e inseguridad. El periodista Gonzalo Bonadeo destacó que la presencia de Di María podría poner a prueba la capacidad de las autoridades locales para garantizar la seguridad del jugador y su entorno.

Rosario ha sido escenario de diversos episodios de violencia relacionados con el narcotráfico, y figuras públicas no han estado exentas de amenazas. El regreso de Di María se produce en un contexto donde la seguridad se ha convertido en una preocupación central, tanto para los ciudadanos como para las instituciones deportivas. Bonadeo subrayó que este desafío no solo involucra al club, sino también a las autoridades políticas y deportivas del país.

A pesar de los riesgos, la decisión de Di María de volver a su ciudad natal es vista como un acto de compromiso y amor por sus raíces. Su retorno podría inspirar a otros y contribuir a revitalizar el fútbol argentino, siempre y cuando se tomen las medidas necesarias para garantizar su seguridad y la de su familia.

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