Uno de los pilares fundamentales del plan “CiudadanIA” es avanzar hacia un Estado más transparente y libre de corrupción. A través de Escobar 360, los vecinos pueden gestionar trámites con trazabilidad digital, eliminando intermediarios y opacidad. “Este proceso no es solo tecnológico, es político: estamos combatiendo la corrupción con herramientas que fortalecen el control ciudadano”, sostuvo el intendente Ariel Sujarchuk. El reconocimiento del BID también valora este enfoque ético de la digitalización. “Estamos dando pasos concretos para que el Estado no sea un obstáculo, sino una herramienta al servicio del vecino”, afirmó el escobarense.
El intendente Ariel Sujarchuk remarcó que la digitalización no es solo un avance tecnológico, sino también un cambio político profundo. “Cuando transparentamos los procesos, estamos recuperando la confianza del vecino. No queremos un Estado lento y cerrado, queremos un Estado que trabaje de cara a la gente”, sostuvo. Este enfoque fue reconocido recientemente por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que destacó la experiencia de Escobar como un ejemplo positivo de innovación pública con impacto ético.
Otro aspecto importante del modelo es el empoderamiento ciudadano: al poder seguir cada trámite en tiempo real desde su celular o computadora, los vecinos se convierten en protagonistas del proceso administrativo. Además, el acceso a datos abiertos permite ejercer un mayor control social sobre la gestión y detectar posibles irregularidades a tiempo. Según explicaron desde el Municipio, la meta es que cada vez más áreas se sumen al sistema Escobar 360, para consolidar una administración moderna, cercana y eficiente.
En paralelo, la digitalización también permite optimizar recursos y mejorar los tiempos de respuesta, lo que redunda en un beneficio directo para los vecinos. Desde licencias y habilitaciones hasta reclamos y consultas, cada trámite realizado bajo el paraguas de CiudadanIA busca hacer más sencillo el vínculo entre el Estado y la comunidad. Para Sujarchuk, este modelo representa el futuro de la gestión pública: un gobierno que combina ética, innovación y participación ciudadana para construir una sociedad más justa y transparente.





