Con la llegada del frío, el sistema respiratorio de los niños se vuelve más vulnerable a las infecciones virales, especialmente a los resfriados causados por rinovirus. Entender por qué ocurre y cómo cuidar a los más pequeños es clave para evitar complicaciones.
Durante los meses fríos, el sistema respiratorio de los niños se convierte en un blanco más fácil para los virus. Esto se debe a que las bajas temperaturas afectan la mucosa respiratoria, la cual se seca y pierde parte de su capacidad protectora. Un aspecto fundamental de esta protección es el movimiento de las cilias, unas pequeñas estructuras dentro de la nariz que ayudan a eliminar el moco y los agentes infecciosos. Sin embargo, el frío reduce la eficacia de esta limpieza natural al enlentecer el movimiento de las cilias, debilitando el mecanismo conocido como clearance mucociliar, que es crucial para mantener las vías respiratorias limpias.
Más de doscientos virus pueden causar resfriados, pero los rinovirus son los más comunes, especialmente en niños. Estos virus se propagan con facilidad a través del aire y el contacto cercano con personas infectadas. Las gotitas expulsadas al toser, estornudar o hablar pueden depositarse en superficies cotidianas como mesadas, picaportes o teclados. Al tocar estos objetos y luego llevarse las manos a la cara, los niños pueden contagiarse rápidamente.
Los síntomas típicos de un resfriado incluyen estornudos, congestión nasal, secreción, dolor de garganta, tos y dolor de cabeza. Aunque pueden resultar molestos, suelen comenzar días después del contagio y duran aproximadamente una semana. Es importante destacar que los antibióticos no son efectivos contra los virus que causan los resfriados y su uso inapropiado puede ser dañino. Por ello, se recomienda evitar la automedicación y consultar siempre con un profesional.
Para aliviar los síntomas mientras el organismo combate el virus, se aconseja que los niños descansen, mantengan una buena hidratación y sigan una dieta liviana. También es beneficioso usar humidificadores limpios o vaporizadores de vapor frío para mantener las vías respiratorias hidratadas. En caso de dolor de garganta, hacer gárgaras con agua fría puede ayudar a calmar la inflamación. Se debe evitar el uso de medicamentos que contengan efedrina o pseudoefedrina en niños y adolescentes, y tener cuidado con la combinación de analgésicos para prevenir sobredosis accidentales.
La prevención juega un papel fundamental para evitar la propagación del virus. Lavarse las manos con frecuencia y de manera adecuada, no tocarse la cara sin haberlas lavado, mantener distancia de personas enfermas y limpiar regularmente las superficies de contacto son medidas esenciales. Además, cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar con el ángulo del brazo o un pañuelo desechable, y quedarse en casa cuando se está enfermo, contribuyen a proteger tanto a los niños como a la comunidad.
La Dra. Stella Maris Cuevas, médica otorrinolaringóloga y experta en alergias, insiste en la importancia de estas recomendaciones para cuidar a los niños en la temporada alta de resfriados y evitar complicaciones.





