En la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín, Joaquín Furriel encarna al monstruo de Shakespeare con una intensidad animal que atrapa al espectador desde el primer instante. Una versión audaz dirigida por Calixto Bieito que mezcla historia, huesos y teatralidad cruda.

La obra La verdadera historia de Ricardo III, dirigida por el controversial Calixto Bieito y protagonizada por Joaquín Furriel, hace su estreno en el Teatro San Martín. Basada en el clásico de Shakespeare, esta puesta fusiona la tragedia isabelina con un sorprendente entramado contemporáneo: la reconstrucción histórica del hallazgo arqueológico de 2012, cuando los restos del rey fueron encontrados bajo un estacionamiento en Leicester.

La pieza alterna entre escenas del drama shakesperiano y los momentos previos del descubrimiento científico. Todo transcurre en un espacio de escenografía minimalista —un auto suspendido en el aire, vestuarios atemporales, iluminación dramática— que usa la simbología para contar el juego entre poder, violencia y memoria . El resultado es visualmente potente, aunque a veces dificulta seguir el pulso narrativo debido a su densidad superpuesta.

En su conjunto, esta versión de Ricardo III insta a reflexionar: ¿qué historia cuenta la memoria colectiva: la de los huesos encontrados o la creada por la teatralidad? Bieito y Furriel parecen responder que el arte moldea más que la evidencia, y que ese poder —crudo, irracional, violento— es el núcleo profundo del relato shakesperiano.

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