En un contexto de constante aumento de precios, hacer que el sueldo no pierda valor requiere planificación y hábitos financieros inteligentes. Registrar los ingresos y egresos mensuales permite identificar gastos innecesarios y armar un presupuesto realista.
Destinar aunque sea un porcentaje mínimo al ahorro mensual ayuda a generar disciplina y crear un fondo que pueda invertirse en el futuro. Invertir de manera diversificada, combinando instrumentos en pesos y dólares, así como activos de renta fija y variable, reduce riesgos y aumenta la posibilidad de rendimientos superiores a la inflación.
Es fundamental evitar deudas improductivas, como compras con tarjeta o préstamos para consumo, y reservar el crédito para bienes que generen valor, como educación o equipamiento de trabajo. Esto protege el sueldo de intereses que pueden erosionar rápidamente el poder adquisitivo.
Buscar asesoramiento financiero permite diseñar estrategias personalizadas según objetivos y tolerancia al riesgo, eligiendo inversiones accesibles como plazos fijos UVA, fondos comunes de inversión o billeteras virtuales con rendimiento, que resguardan el valor de los pesos.
Por último, pensar en el largo plazo y aprovechar el interés compuesto potencia los resultados. La disciplina, la información y la constancia son las claves para que el dinero trabaje y logre ganarle a la inflación, asegurando un futuro financiero más estable.





