El proyecto establece que los jubilados continuarán recibiendo aumentos mensuales según el Índice de Precios al Consumidor (IPC), sin recomposiciones extra. En particular, el bono de $70.000 para quienes perciben la jubilación mínima permanecerá congelado desde marzo de 2024.

La Oficina del Presupuesto del Congreso (OPC) calcula que el impacto del bono en el PBI disminuirá del 0,4% al 0,3%. En total, se destinarán $65,7 billones al pago de jubilaciones y pensiones para 6 millones de beneficiarios, de los cuales la mitad cobra la mínima. Además, se asignarán $5,3 billones a pensiones no contributivas y $3,6 billones a prestaciones de PAMI.

Aunque el presidente Milei mencionó un “incremento del 5%” en las partidas, este ajuste solo cubre la actualización por inflación y no implica aumentos reales en los haberes. El financiamiento provendrá de aportes y contribuciones de la Seguridad Social, del 28,61% de la recaudación del Impuesto a los Combustibles y de la totalidad del Impuesto al Cheque.

Tendencias