La actividad minera se ha consolidado como el sector con las remuneraciones más elevadas de Argentina. Un trabajador minero calificado puede percibir un salario neto que multiplica por cuatro el promedio general del país.
A noviembre de 2025, el sector minero y el hidrocarburífero asociado dominan la tabla de salarios. Los datos internos y de convenios colectivos muestran cifras contundentes que superan ampliamente los valores oficiales: en Neuquén (Vaca Muerta), el salario neto promedio alcanzó $ 2.502.855 en mayo de 2025, y en Santa Cruz (Minería), fue de $ 2.325.825 para el mismo período. Estos montos corresponden a categorías operativas y técnicas especializadas, pero incluso los puestos de entrada se sitúan por encima del millón y medio de pesos.
La principal razón detrás de estos salarios récord es la combinación de alta productividad y el elevado valor agregado de las exportaciones de metales y litio, que generan ingresos significativos en divisas. Además, los sindicatos, como la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA) y los gremios petroleros, han logrado convenios colectivos muy fuertes que incluyen cláusulas de ajuste automático por inflación y bonos por zona desfavorable, manteniendo los sueldos por encima de la escalada de precios.
Otro factor crucial es la escasez de mano de obra calificada. La demanda de técnicos especializados, geólogos y operarios con experiencia en las regiones patagónicas y cordilleranas excede la oferta disponible, obligando a las empresas a competir por talento mediante salarios más altos. Adicionalmente, las condiciones extremas de trabajo —que incluyen la altura geográfica, las bajas temperaturas y los rigurosos turnos rotativos 14×14— son compensadas con importantes adicionales que terminan de catapultar los ingresos por encima de los dos millones de pesos mensuales.
Mientras el salario promedio nacional apenas supera los $ 537.000, la actividad minera consolida una brecha salarial significativa y creciente. Un operario en Santa Cruz puede ganar más de $ 2.300.000 netos al mes, estableciendo el salario más alto del sector privado registrado en el país. Esta situación no solo beneficia directamente a los trabajadores del rubro, sino que también posiciona a la minería como un motor salarial que actúa como referencia e influye en las negociaciones paritarias de otros sectores estratégicos de la economía argentina.





