El presidente de la UIA respaldó el proyecto enviado al Congreso al considerar que busca generar empleo y reducir la litigiosidad. Advirtió sobre el freno de la actividad industrial durante 2025.
El presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, sostuvo que la reforma laboral impulsada por el Gobierno apunta a modernizar el marco regulatorio, generar empleo registrado y atacar una litigiosidad que calificó como insostenible. En ese sentido, remarcó que hace más de 15 años no se crea empleo formal y que es urgente modificar los incentivos que hoy desalientan la productividad empresarial.
Rappallini explicó que la UIA y el Grupo de los Seis trabajaron durante los últimos meses en propuestas orientadas a mejorar la empleabilidad y reducir el volumen de juicios laborales, que en muchos casos alcanzan cifras millonarias. Como ejemplo, mencionó cambios que buscan regular prácticas ya habituales, como el fraccionamiento de vacaciones, y destacó la creación de un fondo de cese como herramienta para dar previsibilidad.
En cuanto a la coyuntura económica, expresó una fuerte preocupación por la actividad industrial. Indicó que la recuperación observada en la primera mitad de 2025 se frenó desde julio por la suba de tasas, afectando especialmente a los sectores más rezagados, donde ya se registran cierres de empresas y procesos de crisis. Por eso, insistió en la necesidad de medidas que reactiven la producción y el crédito.
Sobre la competitividad, señaló que la industria enfrenta una elevada presión fiscal, altos costos internos y dificultades de financiamiento. Si bien apoyó la integración económica, advirtió que abrir importaciones sin resolver el “costo argentino” no es una solución de fondo. De cara a 2026, definió el escenario como un año de transición, con expectativas de menor inflación y crecimiento, siempre que se profundicen las reformas y se logre una reactivación sostenida de la economía.





