La minería en Argentina se encuentra en un momento clave por su rol estratégico en la economía y su impacto en la vida cotidiana, enfrentando desafíos ambientales, sociales y tecnológicos que exigen una transformación profunda.
La industria debe adaptarse a nuevas exigencias de sustentabilidad, integrar mejor a las comunidades locales y modernizar sus procesos productivos para responder tanto a demandas internas como externas. Estas tensiones configuran un presente desafiante, pero también abren oportunidades de crecimiento sostenible.
En una entrevista del ciclo El Poder de la Innovación Humana, Marcelo Álvarez, vicepresidente de Relaciones Gubernamentales de Barrick Sudamérica, destacó que la minería debe evolucionar hacia modelos más transparentes y sustentables, donde la sociedad y las comunidades juegan un papel central. Subrayó que ya no alcanza con generar empleo y pagar impuestos; se espera que los proyectos mineros aporten directamente al desarrollo local y al cuidado del entorno.
La participación comunitaria es considerada fundamental para el éxito de los proyectos mineros. Álvarez mencionó ejemplos de iniciativas que canalizan recursos del sector hacia infraestructura y servicios en las regiones donde operan, así como la preferencia por mano de obra local y la inclusión de empresas regionales en las cadenas de suministro. Estas acciones buscan que la actividad minera deje un legado positivo más allá de su ciclo productivo.
Otro aspecto central es la innovación y la sostenibilidad. La minería argentina está implementando tecnologías como la gestión eficiente del agua, la economía circular y el reciclaje de materiales como neumáticos y plásticos. Estas prácticas no solo reducen los impactos ambientales, sino que también fomentan la creación de industrias locales asociadas a la cadena minera.
Al mismo tiempo, la industria enfrenta el desafío de integrar la tecnología de punta con una fuerza laboral capacitada. A pesar de la automatización creciente, sigue siendo esencial contar con trabajadores formados para operar equipos avanzados y gestionar procesos complejos. La capacitación continua es clave para que el sector aproveche las oportunidades que brinda la transición energética y fortalezca su contribución al desarrollo económico sostenible del país.





