Un estudio privado comparó los precios de alimentos, servicios, bienes durables e indumentaria en Argentina con los de otros nueve países. El relevamiento muestra fuertes diferencias según el rubro, con mejoras recientes en algunos precios.

Argentina presenta una posición intermedia en términos generales, pero con contrastes marcados entre sectores. Según la Fundación Mediterránea-IERAL, el tipo de cambio real se ubica por debajo del promedio histórico, lo que sugiere una competitividad moderada frente a otros países. Indicadores como el índice Big Mac muestran que, tras picos elevados, el precio local se acomodó en la mitad del ranking internacional durante 2025.

En alimentos y bebidas, el país resulta más caro en el 39% de los productos analizados. Si bien es más costoso que Brasil, Chile o China en varios ítems, mantiene precios relativamente bajos en carne, papas y algunos lácteos, gracias a su alta productividad agropecuaria. En cambio, el agua mineral figura entre los productos más caros de la canasta comparada.

La mayor desventaja aparece en bienes durables, indumentaria y calzado, donde Argentina es el país más caro en más del 80% de los casos. Autos, electrodomésticos, ropa y zapatillas superan ampliamente los precios internacionales, principalmente por la alta carga impositiva y la protección comercial. Algunos productos, como vestidos y zapatillas deportivas, se encuentran entre los más caros del mundo.

En servicios personales y familiares, la situación es más equilibrada. Argentina resulta más cara en cerca de un tercio de los casos, con restaurantes como el rubro más oneroso, mientras que transporte, combustibles y gimnasios se mantienen relativamente accesibles, en parte por la incidencia de subsidios. En síntesis, el país sigue siendo caro en bienes industriales, pero muestra una posición más favorable en alimentos y servicios, con señales recientes de mejora en competitividad.

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