La última medición oficial confirma una nueva caída del empleo formal y una pérdida sostenida del poder adquisitivo del salario mínimo. El escenario se da mientras el Gobierno avanza con una reforma laboral que promete reducir costos de contratación.
El mercado laboral argentino continúa mostrando señales de debilidad. Según un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, en septiembre se perdieron 11.300 puestos de trabajo formales, en su mayoría en el sector privado, mientras que el empleo público se mantuvo estable y el trabajo en casas particulares registró una leve baja. Con este resultado, el empleo asalariado formal acumula cinco meses consecutivos de caída.
En términos interanuales, el panorama también es negativo: en septiembre de 2025 hubo 57.000 empleos formales menos que un año atrás y 242.000 menos que en noviembre de 2023. De hecho, el nivel actual de empleo registrado es similar al de agosto de 2022, lo que evidencia un estancamiento prolongado tras un período de fuertes retrocesos.
A este escenario se suma el deterioro del salario mínimo, vital y móvil. En noviembre volvió a caer en términos reales un 0,5%, acumulando retrocesos mensuales desde julio. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, el salario mínimo perdió un 36% de su poder adquisitivo y, según el informe, su valor real ya se ubica por debajo del nivel de 2001 y muy lejos del máximo alcanzado en 2011.
Mientras tanto, el Gobierno apuesta a una reforma laboral que comenzará a debatirse en febrero en el Senado, con el objetivo de incentivar la contratación mediante menores costos y riesgos para las empresas. Sin embargo, los especialistas advierten que, sin un crecimiento económico sostenido y más dinámico que el de 2025, los cambios normativos difícilmente alcancen para revertir un mercado de trabajo debilitado y salarios en retroceso.





