El sector de la construcción en San Juan busca sostener la actividad con fondos provinciales y nuevas estrategias privadas. La minería aparece como la gran expectativa a mediano plazo, mientras las empresas intentan volver a niveles previos a la pandemia.
La construcción atravesó en San Juan un año complejo. La falta de financiamiento nacional frenó gran parte de la obra pública, aunque el Gobierno provincial logró reactivar algunos proyectos con recursos propios, lo que permitió un leve repunte de la actividad. Para el sector, este alivio no alcanza: la inversión sigue siendo insuficiente y la prioridad es encontrar mecanismos que permitan sostener el ritmo sin depender exclusivamente del Estado.
Desde la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) local señalaron que la continuidad de la obra pública provincial evitó una paralización total, pero remarcaron la necesidad de impulsar el crecimiento privado. En la Cámara Empresarial de la Construcción (CAEMCO), en tanto, advirtieron que muchas pymes fueron duramente afectadas durante 2025, con empresas familiares que hoy operan al límite y algunas directamente paralizadas.
Actualmente, la actividad del sector ronda el 60% de su capacidad. Mientras algunas constructoras lograron mantener el nivel de obras privadas, en parte impulsadas por los créditos hipotecarios, la realidad es dispar. En ese marco, las expectativas están puestas en el impacto que puedan generar los proyectos mineros, aunque los empresarios aclaran que se trata de una reactivación de mediano plazo, sujeta a definiciones clave.
De cara a 2026, las cámaras empresarias analizan distintas alternativas para fortalecer la obra privada. Entre ellas, el financiamiento de viviendas a través del sistema bancario y esquemas de participación público-privada, donde las empresas aporten terrenos, capital y mano de obra. El objetivo común es sostener una actividad golpeada y sentar las bases para un crecimiento más estable en los próximos años.





