Las mediciones privadas de alta frecuencia muestran que la inflación de diciembre se mantuvo en niveles moderados y que el año cerró con una suba de precios cercana al 31%.
Las principales consultoras estimaron que la inflación de diciembre rondó el 2,6%, levemente por encima del dato de noviembre. Con este resultado, la variación anual de precios en 2025 se ubicaría en torno al 31%, marcando una fuerte desaceleración frente a años anteriores y consolidando un escenario de menor presión inflacionaria.
Los relevamientos señalaron que los aumentos estuvieron impulsados principalmente por los precios regulados y por el componente núcleo. Dentro de los alimentos, la carne volvió a ser el factor de mayor incidencia, con subas mensuales significativas que compensaron las bajas registradas en verduras y otros productos estacionales.
Otras consultoras coincidieron en que alimentos y bebidas mostraron incrementos moderados, con diferencias entre los consumos dentro y fuera del hogar. Mientras tanto, las mediciones semanales reflejaron que, hacia el cierre del mes, los precios tendieron a estabilizarse, contribuyendo a un promedio mensual más bajo que en meses previos.
Más allá del dato puntual de diciembre, el cierre inflacionario de 2025 será relevante para definiciones económicas clave. El índice anual servirá de referencia para la actualización de las bandas cambiarias, las escalas del impuesto a las Ganancias y las categorías del monotributo, que comenzarán a regir a partir de 2026.





