El fuerte aumento de los precios internacionales permitió que la minería cierre 2025 con el mayor nivel de exportaciones de su historia. El oro y la plata explicaron la mayor parte del salto, mientras el sector refuerza su rol como generador clave de divisas.

En un contexto en el que el Gobierno busca atraer inversiones y reforzar la oferta de dólares, la minería volvió a ganar protagonismo en la economía argentina. Durante 2025, el sector alcanzó un desempeño histórico en exportaciones gracias al repunte de los precios internacionales, especialmente del oro y la plata, que compensaron la caída de los volúmenes productivos.

De acuerdo con estimaciones de la Cámara Argentina de Empresas Mineras y la Bolsa de Comercio de Rosario, las ventas externas rondaron los US$5900 millones, con un crecimiento cercano al 27% interanual. Este resultado consolidó a la minería como uno de los principales aportantes netos de divisas, junto con el complejo agroindustrial, y marcó su mayor participación histórica en el total exportado por el país.

El récord, sin embargo, convive con desafíos estructurales. El oro y la plata representan más del 80% de las exportaciones mineras y dependen hoy casi exclusivamente de precios elevados, mientras que la producción muestra una tendencia descendente por la madurez de los yacimientos y la falta de nuevas inversiones. Varias operaciones activas tienen un horizonte productivo limitado, lo que enciende señales de alerta para los próximos años.

En contraste, el litio muestra una dinámica distinta: aun con precios internacionales más bajos, la producción creció con fuerza tras inversiones superiores a los US$7000 millones. A futuro, el cobre aparece como la gran apuesta, con proyectos en carpeta por unos US$35.000 millones. Si se consolida un marco macroeconómico y regulatorio estable, la minería podría multiplicar sus exportaciones y transformarse en uno de los motores centrales del crecimiento y la generación de dólares de largo plazo.

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