La industria textil argentina continúa en retroceso, con una fuerte caída de la actividad y un impacto directo sobre el empleo. Desde diciembre de 2023 ya se perdieron más de 16.000 puestos de trabajo formales.
Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en septiembre los sectores textil, confección, cuero y calzado sumaban unos 105.000 empleos registrados, 2.000 menos que el mes previo y 8.000 menos que un año atrás. La contracción laboral acompaña un desplome de la actividad: en octubre de 2025 la producción textil cayó 24% interanual, muy por encima del retroceso promedio de la industria nacional.
El nivel de actividad alcanzado se asemeja al de los momentos más críticos de la pandemia. La utilización de la capacidad instalada se ubicó en apenas 32,5% en octubre, con una caída de más de 15 puntos porcentuales frente al mismo mes del año anterior, lo que refleja una fuerte ociosidad en las plantas y una demanda insuficiente para sostener la producción.
En materia de precios, el sector mostró aumentos por debajo de la inflación general. En noviembre, los precios textiles subieron 0,5% mensual y 15,8% interanual, mientras que los precios mayoristas del rubro también evolucionaron por debajo del promedio de la economía, evidenciando las dificultades para trasladar costos en un mercado deprimido.
Aun en este escenario adverso, las empresas mantuvieron inversiones orientadas a la modernización productiva. Entre enero y noviembre de 2025, las compras de maquinaria importada alcanzaron los USD 164 millones, con el objetivo de mejorar la eficiencia y la competitividad. Sin embargo, desde el sector advierten que la recuperación dependerá de reglas claras, previsibilidad y mejores condiciones frente al avance de las importaciones, especialmente a través del courier, las plataformas digitales y el creciente ingreso de ropa usada del exterior.





