Los aliados del oficialismo piden prudencia a la Casa Rosada para evitar errores que ya frenaron la reforma laboral en el Congreso. Advierten que decisiones recientes complicaron apoyos clave y reclaman no perder nuevas oportunidades legislativas en un escenario todavía abierto.
Ni el receso parlamentario ni el clima político cargado logran disipar la ansiedad alrededor de la reforma laboral, que podría volver a escena hacia fines de enero o comienzos de febrero. Mientras la atención pública se concentra en la agenda internacional, en el Congreso crecen las advertencias de sectores aliados que reclaman al Gobierno no repetir fallas de diciembre, cuando la iniciativa quedó trabada pese a haber conseguido dictamen en el Senado.
Según un negociador que siguió de cerca las conversaciones, la reforma tenía los votos necesarios en la Cámara alta antes de que el Ejecutivo incorporara en el Presupuesto 2026 la derogación de leyes sensibles, como las de universidades y discapacidad. Esa decisión, aseguran, tensó Diputados y terminó afectando el clima general. Incluso, reconocen que durante la sesión de diciembre ya se sabía que existía un piso de apoyos suficiente, basado en la confianza que algunos bloques habían depositado en el cumplimiento de acuerdos por parte del Gobierno.
Dentro del oficialismo también surgieron voces —con bajo perfil— que plantearon avanzar sin dilaciones. Consideran que el orden macroeconómico generado por la gestión fortalece la previsibilidad política, pero alertan que se desperdició tiempo valioso. En ese lapso, señalan, el kirchnerismo volvió a reagruparse y la CGT retomó presión, un factor que siempre agrega incertidumbre al debate laboral.
En términos parlamentarios, el desafío sigue siendo complejo. El interbloque oficialista en el Senado no alcanza por sí solo el quórum y necesita sumar voluntades de la UCR, el PRO y legisladores provinciales de comportamiento fluctuante. A la espera de febrero, otras iniciativas —como estabilidad monetaria o el Código Penal— también quedaron en pausa, con la expectativa de que el presidente Javier Milei reactive la agenda legislativa al inaugurar las sesiones ordinarias en marzo.





