El precio del Big Mac volvió a ubicar a la Argentina en el centro del análisis económico internacional. Según un ranking reciente, el clásico combo se vende en el país a valores similares a los de Europa y se posiciona entre los más caros del mundo, una señal del atraso cambiario y de los altos precios medidos en dólares.

De acuerdo con el listado, el Big Mac en Argentina cuesta US$ 7,37 y se ubica en el segundo lugar a nivel global, solo por detrás de Suiza, donde alcanza los US$ 7,99. El dato resulta llamativo si se lo compara con economías desarrolladas como Estados Unidos, Reino Unido, Italia o los países nórdicos, donde el producto es más barato.

El ranking suele utilizarse como una referencia informal para comparar niveles de precios y poder adquisitivo entre países. En el caso argentino, el contraste es mayor si se tiene en cuenta que los salarios promedio medidos en dólares están muy por debajo de los de las economías que aparecen por detrás en el listado.

Este fenómeno se inscribe en el concepto de inflación en dólares, que refleja cómo bienes y servicios se encarecen incluso en comparación con precios internacionales. A diferencia de la inflación en moneda local, este indicador muestra un desalineamiento entre precios internos y tipo de cambio.

Para los analistas, que Argentina figure entre los países con el Big Mac más caro del mundo evidencia precios internos elevados en dólares, lo que impacta negativamente en el consumo, erosiona el poder adquisitivo y expone los desafíos pendientes para ordenar precios relativos y recuperar competitividad en el escenario internacional.

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