El oro y la plata alcanzaron niveles récord en los mercados internacionales. La suba se da en un contexto de tensión política en Estados Unidos y de mayor incertidumbre económica.

El oro y la plata marcaron máximos históricos en medio de la presión del presidente Donald Trump para que la Reserva Federal reduzca las tasas de interés. El avance de los metales preciosos refleja la creciente búsqueda de activos seguros frente a un escenario financiero cada vez más volátil.

Según analistas, el principal motor de la suba es el temor de los mercados a una posible pérdida de autonomía de la Fed. Ese riesgo llevó a los inversores a alejarse del dólar y de los bonos del Tesoro, y a reforzar posiciones en activos tradicionales de resguardo de valor.

En ese contexto, el oro subió 1,5% y alcanzó los USD 4.988,21 la onza, luego de tocar un récord intradiario de USD 4.989,54. La plata, impulsada también por una fuerte demanda industrial, trepó 6,79% hasta los USD 102,92, superando por primera vez la barrera de los USD 100.

La escalada de los metales ya venía gestándose por las amenazas de Trump de imponer nuevos aranceles y por sus declaraciones sobre una eventual apropiación de Groenlandia. A eso se suman los cambios frecuentes de rumbo de su administración, que profundizan la incertidumbre en los mercados.

Finalmente, los temores se intensificaron tras conocerse que el Departamento de Justicia de Estados Unidos investiga al presidente de la Fed, Jerome Powell, por obras de renovación en la sede del organismo. Powell sostiene que la causa es un pretexto para desplazarlo, un factor que refuerza la percepción de presión política y sigue alimentando el rally del oro y la plata.

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