La sobreoferta global de acero, liderada por China, golpea a la producción regional. En Argentina, el impacto se combina con la caída del consumo y la apertura de importaciones.

La economía argentina atravesó 2025 con un desempeño dispar: los sectores extractivos y la economía del conocimiento mostraron dinamismo, mientras que la industria tradicional sufrió un fuerte retroceso. En ese contexto, la producción de acero quedó especialmente afectada por el avance de China, cuyos volúmenes de exportación ya duplican el consumo total de Latinoamérica.

De acuerdo con la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), las importaciones de acero chino en la región crecieron un 233% en los últimos 15 años. El endurecimiento de aranceles en otros mercados generó un desvío de exportaciones hacia América Latina, lo que incrementó la participación de productos chinos y profundizó la sobreoferta.

Desde la Cámara de la Industria del Acero advirtieron que la actividad local enfrenta una competencia desleal, impulsada por subsidios y precios por debajo de los costos reales de producción. En diciembre, la producción de acero crudo cayó 23,5% frente a noviembre, mientras que los laminados en caliente retrocedieron 13,6%, reflejando la debilidad del sector en un escenario de baja demanda y fuerte presión importadora.

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