Desde el 1° de febrero viajar en subte volvió a aumentar y el impacto ya se siente en el bolsillo de los usuarios. La suba se suma a otros ajustes del mes y encarece el traslado diario en la Ciudad y el AMBA, presionando aún más la economía familiar.

El inicio de febrero llegó con nuevos incrementos en distintos rubros y el transporte público no quedó al margen. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el subte volvió a registrar una suba en su tarifa, un cambio que afecta de manera directa a miles de personas que dependen de este medio para ir a trabajar, estudiar o cumplir con sus actividades cotidianas.

Con la tarjeta SUBE registrada, el valor del viaje en subte pasó de $1.259 a $1.336, convirtiéndose en el aumento que mayor impacto genera entre los usuarios porteños. Se trata de un gasto cotidiano que, al repetirse varias veces al día, termina representando una carga significativa dentro del presupuesto mensual.

El ajuste no se limita solo al subte. Desde el 1° de febrero también aumentaron los colectivos en la Ciudad, con una suba del 2,8%, mientras que el boleto del premetro trepó a $467,60. En paralelo, en la provincia de Buenos Aires el transporte automotor registró un incremento del 4,5%, ampliando el impacto a todo el Área Metropolitana.

El efecto acumulado de estas subas vuelve a tensionar la economía de los hogares, especialmente en aquellos donde se realizan varios viajes diarios y se combinan distintos medios de transporte. Así, el costo de trasladarse se consolida como uno de los factores que más inciden en el costo de vida y obliga a los usuarios a reorganizar gastos frente a un sistema de movilidad cada vez más caro.

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