El economista Esteban Domecq advirtió que la modificación en la fórmula de cálculo del IPC afecta la credibilidad del proceso de desinflación. Si bien reconoció la necesidad de actualizar aspectos técnicos y metodológicos, consideró que el momento elegido y la forma de implementación generan ruido innecesario en un contexto de estabilidad macroeconómica.
En diálogo con Radio Rivadavia, Domecq afirmó que el cambio anunciado por el INDEC “es un daño a la reputación de todo el proceso de estabilización” y lo calificó como desprolijo, al recordar que el propio organismo, el Banco Central y el FMI habían anticipado meses atrás que la actualización se llevaría a cabo. Según explicó, esa expectativa previa vuelve contradictoria la marcha atrás oficial.
El consultor también consideró que la medida resulta inoportuna, ya que se da en un escenario de desinflación en curso, con mayor estabilidad cambiaria y financiera, mejoras en reservas y una baja del riesgo país. En ese marco, sostuvo que introducir cambios en la medición de la inflación puede generar desconfianza y alterar las señales positivas que venía mostrando la economía.
Domecq señaló que, más allá del debate político, existen razones técnicas válidas para actualizar la medición del IPC, como la incorporación de nuevos patrones de consumo, una mayor cobertura geográfica y una desagregación más precisa de bienes y servicios. No obstante, remarcó que el punto más sensible es el cambio en las ponderaciones, es decir, cuánto pesa cada rubro en el gasto de los hogares.
Finalmente, ejemplificó que una modificación en esas ponderaciones puede alterar el resultado final del índice, aun cuando los precios efectivos no cambien. En ese sentido, explicó que mientras los bienes aumentaron menos, los servicios subieron muy por encima del promedio, por lo que ajustar su peso relativo puede mover la inflación medida algunos puntos arriba o abajo, con impacto directo en salarios, jubilaciones y expectativas económicas.





