La postergación de la actualización del Índice de Precios al Consumidor obliga al INDEC a seguir midiendo hábitos de consumo de hace más de 20 años. Fax, disquetes y hasta sulkys continúan formando parte de la canasta oficial.
La decisión del Gobierno de aplazar sin fecha la actualización de la canasta del IPC, prevista originalmente para enero de 2026, generó una situación estadística llamativa: la inflación actual se calcula con parámetros de consumo correspondientes a 2004. Esto implica relevar precios de bienes y servicios prácticamente desaparecidos de la vida cotidiana, según detalla un informe de Mariana Leiva para Chequeado, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
De acuerdo con el manual metodológico del INDEC, aún se monitorean productos como equipos de fax, cintas VHS, disquetes, CD y DVD vírgenes, telegramas, llamadas desde locutorios, revelado de fotos analógicas y alquiler de películas en formato físico. Incluso, dentro del rubro transporte, figuran vehículos de tracción animal como sulkys y carros, junto con sus respectivos arneses.
La contracara de esta “canasta retro” es la exclusión de consumos que hoy pesan fuerte en el bolsillo de los hogares. La canasta actual no contempla plataformas de streaming, café en cápsulas ni otros servicios digitales masivos, y además subestima el impacto de los servicios públicos, que hoy representan el 9,4% del índice cuando con la actualización deberían trepar al 14,5%.
Desde el INDEC explicaron que estas categorías se mantienen para preservar la comparabilidad histórica de la serie. Sin embargo, ante la dificultad de encontrar precios reales de muchos de estos bienes, los encuestadores recurren a artículos y servicios sustitutos, una solución técnica transitoria que expone la brecha entre la estadística oficial y los hábitos reales de consumo.





