Un informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) reveló que la actividad metalúrgica retrocedió 6,2% interanual en enero y que la utilización de la capacidad instalada descendió al punto más bajo de los últimos cuatro años.

En términos mensuales, la actividad mostró un incremento de 0,8% respecto de diciembre de 2025. Sin embargo, el sector opera 17,9% por debajo de sus niveles máximos recientes, en valores similares a los registrados durante el peor momento de la pandemia en 2020.

La utilización de la capacidad instalada se ubicó en 40,6%, el registro más bajo de los últimos cuatro años. Según el reporte, este nivel refleja un uso muy limitado del aparato productivo y confirma el carácter recesivo del escenario industrial actual. En paralelo, el empleo en el sector cayó 2,7% interanual y 0,3% frente a diciembre.

El contexto se ve agravado por el aumento de las importaciones de productos metalúrgicos, que en diciembre —último dato disponible— crecieron 14,8% interanual. En tanto, las exportaciones mostraron una suba del 10,8% en el mismo período.

A nivel sectorial, el deterioro fue generalizado. Maquinaria Agrícola (-3,4%) y Carrocerías y Remolques (-6,8%), que habían liderado el repunte del primer semestre, continuaron perdiendo dinamismo. También registraron caídas Fundición (-17,8%), Otros Productos de Metal (-9,8%), Autopartes (-8,5%), Equipo Eléctrico (-5,5%), Equipamiento Médico (-2,6%) y Bienes de Capital (-0,6%), con Fundición como el rubro más afectado.

El análisis por cadena de valor refuerza el diagnóstico negativo. Las empresas vinculadas a Construcción (-9,5%), Alimentos y bebidas (-8,2%), sector Agrícola (-7,6%), Automotriz (-7,4%) y Energía Eléctrica (-5,3%) mostraron retrocesos, al igual que Minería (-3,8%), Petróleo y Gas (-4,4%) y Consumo Final (-3,1%).

El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, advirtió que la actividad comenzó el año en niveles históricamente bajos, con elevada capacidad ociosa y caídas en todos los sectores. Además, señaló que el alto nivel de importaciones y el retroceso del consumo configuran un panorama preocupante para la producción nacional y el empleo industrial. De cara a los próximos meses, las expectativas tampoco son alentadoras: siete de cada diez empresas no prevén mejoras en su producción en el corto plazo.

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