El paro general convocado por la CGT paralizó buena parte del país y dejó un fuerte impacto económico que va mucho más allá de las calles vacías. Según estimaciones privadas, la medida implicó pérdidas por cientos de miles de millones de pesos y una significativa caída en la recaudación del Estado.

De acuerdo con un informe preliminar del Instituto de Economía de la UADE (INECO), la pérdida total ascendió a $696.268 millones, unos 489 millones de dólares. La cifra equivale al 0,8% del PBI estimado para febrero y representa el 17,3% de lo que el país habría producido en una jornada normal. Sin la interrupción total de colectivos, trenes y subtes, el impacto se habría reducido de manera considerable.

El sector servicios fue uno de los más golpeados, con pérdidas por $360.356 millones. Dentro de ese grupo, enseñanza, salud y servicios sociales encabezaron la caída, seguidos por el comercio, la administración pública y el rubro de hoteles y restaurantes. La paralización afectó tanto la atención al público como la dinámica interna de cada actividad.

En cuanto a los sectores productores de bienes, las pérdidas alcanzaron los $218.969 millones. Las industrias manufactureras lideraron el impacto negativo, acompañadas por la construcción y la explotación de minas y canteras. La interrupción de tareas y la imposibilidad de trasladar trabajadores y mercaderías profundizaron el freno productivo.

El Estado también sintió el golpe: dejó de recaudar $16.063 millones en impuestos netos de subsidios en solo 24 horas. Ese monto habría permitido financiar más de 124 mil Asignaciones Universales por Hijo o cubrir más de 37 mil jubilaciones mínimas. En paralelo, la cifra total perdida equivale al presupuesto diario necesario para sostener a millones de familias, en un contexto donde el costo de vida continúa presionando los bolsillos.

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