El repunte de la inflación en enero volvió a colocar a los precios en el centro del análisis de los asesores financieros, en un contexto de dólar estable y menor volatilidad cambiaria.

La aceleración marcó la octava suba consecutiva desde el mínimo de 1,5% registrado en mayo de 2025, mientras que la modificación en el calendario de publicación de la nueva metodología del índice sumó ruido en el mercado. Según informes privados, la inflación volvió a instalarse como la principal variable de referencia para definir estrategias de inversión.

En contraste, el mercado cambiario atraviesa una etapa de relativa calma. El Banco Central de la República Argentina acumuló compras por USD 2.170 millones en lo que va del año, al tiempo que el dólar se ubica por debajo de los niveles de diciembre. La estabilidad cambiaria, junto con la baja del riesgo país y el crecimiento de los depósitos en dólares, impulsó emisiones de obligaciones negociables y reactivó el crédito.

Sin embargo, la combinación de dólar quieto e inflación superior a lo previsto modificó la ecuación de tasas. Los activos en pesos recuperaron atractivo en un escenario de menor incertidumbre, mientras que el financiamiento en dólares también gana terreno pese a tasas más elevadas que en años anteriores. El desafío hacia adelante será consolidar la desaceleración inflacionaria y recuperar plenamente el acceso al mercado financiero internacional para afrontar los vencimientos de deuda.

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