La economía argentina muestra señales de repunte en la actividad, pero ese avance no se traduce en más empleo registrado. El economista Martín Rapetti advirtió que se trata de una recuperación “atípica”, en la que el PBI crece mientras se destruyen puestos formales y aumenta la precarización.
En declaraciones a Splendid AM 990, Rapetti sostuvo que el crecimiento reciente es heterogéneo y está impulsado por actividades como el agro, la minería, la energía y los servicios financieros, además de algunos servicios profesionales exportables como el software. En contraste, el comercio minorista, la industria y la construcción —sectores con alta capacidad de generación de empleo— registran fuertes caídas.
El economista señaló que entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025 el total de ocupados creció en unas 330.000 personas, pero aclaró que esa cifra esconde un cambio profundo en la composición del empleo. En ese lapso se habrían perdido cerca de 300.000 puestos formales, de los cuales casi 200.000 corresponden al sector privado registrado.
El incremento neto se explicó por el avance del trabajo informal y del cuentapropismo. Rapetti detalló que aumentaron los monotributistas en alrededor de 150.000 personas y que el grueso de los nuevos ocupados —unos 460.000— corresponde a trabajadores informales, vinculados a changas y empleos precarios.
En materia cambiaria, consideró que el nivel actual del dólar es bajo en términos productivos y afecta la competitividad de sectores como la industria y el turismo. A su entender, la sostenibilidad del esquema depende de la acumulación de reservas y del acceso a los mercados de capitales. Aunque reconoció avances en la desaceleración inflacionaria bajo la gestión de Javier Milei, sostuvo que la prioridad debería centrarse ahora en fortalecer la actividad y el empleo, ya que —remarcó— sin crecimiento sostenido no habrá creación genuina de puestos de trabajo.





