Los indicadores de alta frecuencia muestran una aceleración reciente de los precios y anticipan que la inflación de marzo podría superar el 3%. El fenómeno combina factores estacionales, como el inicio de clases, con presiones más persistentes vinculadas al impacto rezagado del shock externo.
La suba de precios encuentra uno de sus motores en los combustibles, que acumulan incrementos cercanos al 20% desde el inicio del conflicto con Irán. Aún quedaría pendiente un ajuste adicional de alrededor del 15% para alinearse con los valores internacionales, lo que sugiere que las presiones inflacionarias podrían continuar en el corto plazo.
En paralelo, el Banco Central implementó una reducción de cinco puntos porcentuales en los encajes bancarios. La medida apunta a aumentar la liquidez del sistema y forma parte de una estrategia más amplia para recomponer los anclajes monetarios, en un escenario donde la tasa de fondeo se mantiene en torno al 20%.
El frente cambiario, por su parte, se sostiene relativamente estable gracias a una combinación de importaciones contenidas, mayor oferta de divisas y una paulatina desdolarización de carteras. A esto se suma la emisión de instrumentos como el AO28, que ofrece rendimientos atractivos y amplía las fuentes de financiamiento en dólares.
En el mercado financiero, los bonos en pesos continúan mostrando un mejor desempeño frente a los denominados en dólares, especialmente aquellos ajustados por inflación. Sin embargo, ante un contexto global incierto, los analistas recomiendan tomar ganancias en posiciones en moneda local y evaluar una rotación hacia instrumentos en dólares de corto plazo, mientras se monitorean oportunidades puntuales en la curva ajustada por CER y en bonos duales.





