El organismo busca depurar legajos y avanzar en desvinculaciones sin indemnización, con el objetivo de alcanzar una reducción de hasta 2.500 puestos.

La ANSES avanza en una estrategia para reducir su plantel priorizando los despidos con causa antes de completar el esquema de retiros voluntarios. La medida apunta a revisar irregularidades en los legajos del personal y acelerar desvinculaciones en medio de un proceso de reestructuración interna.

Desde el área de Recursos Humanos se activaron expedientes vinculados a ausencias reiteradas, licencias médicas cuestionadas y otras faltas administrativas que habían quedado pendientes de resolución en gestiones anteriores. La intención es avanzar rápidamente en cesantías sin indemnización.

El proceso se desarrolla en paralelo con el plan de retiros de mutuo acuerdo, cuyo plazo de adhesión fue extendido hasta el 24 de abril. Hasta el momento, alrededor de 1.000 trabajadores ya se habrían inscripto, en un contexto de incertidumbre laboral dentro del organismo.

Según trascendió, también se evalúan los antecedentes de empleados con varios años de antigüedad, incluso mediante cruces de información con registros migratorios, para detectar posibles inconsistencias en el uso de licencias.

La reestructuración impacta además en áreas que perdieron funciones en los últimos meses, lo que generó preocupación entre trabajadores ante posibles cierres de oficinas o reasignaciones a otros destinos.

El objetivo oficial es alcanzar unas 2.500 bajas entre despidos, retiros y finalización de contratos. Con el avance de las cesantías con causa, estiman que podrían acercarse a esa meta sin necesidad de forzar jubilaciones, mientras continúa el análisis de nuevas adhesiones al programa vigente.

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