Las nuevas proyecciones anticipan un mayor ritmo de precios en el corto plazo, mientras que el tipo de cambio muestra una trayectoria más contenida para el resto del año.
El mercado ajustó al alza sus previsiones de inflación y ahora estima que la suba de precios recién perforará el 2% mensual hacia agosto. Al mismo tiempo, las proyecciones para el dólar mostraron una desaceleración respecto de estimaciones anteriores, en un contexto de revisión general de las variables macroeconómicas.
De acuerdo con el relevamiento elaborado por el Banco Central, que reúne a decenas de consultoras y entidades financieras, la inflación de marzo se ubicaría en torno al 3%, lo que implica un incremento frente a las previsiones previas. Para los meses siguientes, los analistas proyectan una baja gradual, aunque el ritmo recién se ubicaría por debajo del 2% a partir del octavo mes del año.
En términos anuales, las estimaciones también se corrigieron hacia arriba: la inflación de 2026 alcanzaría el 29,1%, lo que representa un aumento significativo frente al cálculo anterior. Este ajuste refleja expectativas más persistentes sobre la dinámica de los precios.
En contraste, las previsiones para el tipo de cambio se moderaron. Para abril, se espera un valor cercano a $1.420, por debajo de lo proyectado previamente. A lo largo del año, el dólar se movería en una franja de entre $1.450 y $1.570, para cerrar en torno a los $1.700, con una variación interanual más baja que la estimada en informes anteriores.
En cuanto a la actividad económica, se anticipa un crecimiento moderado a lo largo del año, con avances trimestrales acotados y una expansión total del 3,3% en 2026. El mercado laboral mostraría cierta presión en el inicio del año, con una tasa de desempleo en torno al 7,6%, aunque se prevé una leve mejora hacia fin de año, cuando descendería al 7,3%.
Por último, las proyecciones incluyen un escenario de mejora en el frente externo, con exportaciones en alza e importaciones más contenidas, lo que permitiría sostener un superávit comercial. A nivel fiscal, se espera que el sector público mantenga un resultado primario positivo, aunque con una leve reducción respecto de las estimaciones previas.





