El actor chileno revocó el permiso de viaje de su expareja y explicó públicamente que su principal objetivo es preservar la rutina de los niños y evitar tensiones familiares durante un traslado al exterior.

Benjamín Vicuña puso fin al permiso que autorizaba a Eugenia “China” Suárez para viajar a Turquía con sus hijos, Magnolia (7) y Amancio (4), alegando una necesidad de proteger la estabilidad y el orden familiar. En declaraciones a Intrusos, el actor señaló que “tiene que ver con el orden de mis hijos” y que esta decisión no busca cortar la relación madre-hijos, sino garantizar una dinámica más clara en cuestiones logísticas y cotidianas.

El protagonista de “Corazón Delator” admitió que este tipo de discusiones suelen surgir en el seno de cualquier familia y subrayó que no pretende restarle tiempo a la madre de sus hijos: “Mis hijos van de vacaciones conmigo, luego con su mamá… Le vamos a encontrar la vuelta para que puedan ir con ella, estar conmigo y estar todos en paz”.

Aunque su tono fue sereno, Vicuña no ocultó su fastidio ante el escándalo mediático: “No me gusta dar explicaciones… pero por mis hijos tengo que hablar y actuar. Mis hijos no son parte del espectáculo”. También criticó la exposición pública de los chicos y advirtió sobre los peligros del entorno en redes sociales, especialmente comentarios agresivos o envenenados.

Una de las declaraciones más contundentes del actor fue respecto al futuro de los niños: “Mis hijos viven acá y yo vivo acá por ellos. Ponerme en una situación que va a ocurrir es ridículo”, sentenció, dejando en claro que no ve viable que se muden a Turquía.

La polémica escala hacia lo judicial: Suárez inició acciones legales para revertir la decisión de Vicuña, argumentando que contaba con toda la documentación y pasajes correspondientes para el viaje. En paralelo, fuentes televisivas informaron que el vuelo fue demorado con la revocación del permiso. Desde la defensiva legal, el entorno de Suárez insiste en que el conflicto debería resolverse en sede judicial, mientras que Vicuña se mantiene firme en lo que describe como una preocupación por la rutina escolar y el bienestar emocional de los chicos.

En medio de este nuevo capítulo, ambas figuras se preparan para dirimir el futuro de la familia binacional, entre decisiones judiciales y debates sobre la exposición y derechos parentales. Por ahora, lo único claro es que los niños seguirán en Buenos Aires hasta que la situación se resuelva de manera consensuada o judicial.

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